Dietas restrictivas. ¿Porqué no funcionan?

Para muchas personas la entrada de la primavera es sinónimo de “operación bikini”. Algunos incluso apuran más y llegan a mayo con las prisas por perder en un mes todos esos kilos. Una vez más, gana el peso por encima de la salud.

La mayoría de las personas han tratado de hacer dietas más de una vez, o dicen que no pueden mantener el peso bajo, o que funcionan por un tiempo pero luego comienza a volver a subir, o creen que nada funciona para ellos. Es aquí cuando se empieza a entrar en un círculo vicioso de constante culpabilidad y lástima por nosotros mismos. Por eso será ESENCIAL conocerte, qué necesitas física y emocionalmente hablando, para poder incorporar hábitos saludables que se queden contigo para siempre, y no solo en determinados momentos.

Una dieta restrictiva o hipocalórica, viene siendo aquella en la que la ingesta calórica es igual o inferior a las necesidades calóricas basales, es decir, el gasto energético del organismo en reposo, pero además pueden restringir algún macronutriente (hidratos de carbono, proteínas o grasas). Éstas, producen una serie de cambios físicos y psicológicos que interfieren en el buen funcionamiento mental y corporal.

Para que la pérdida de kilos sea duradera, y no suponga ningún riesgo, tiene que suponer la pérdida de grasa, para lo cual se necesita tiempo y que la dieta sea equilibrada y variada. Cuando hacemos una dieta muy restrictiva y en un periodo corto de tiempo, lo que se pierde es agua y masa muscular, y te será mucho más complicado bajar esos kilos ya que para el cuerpo los acúmulos de grasa son depósitos de energía para las épocas de carestía, y en una dieta restrictiva, el cuerpo sabe que va a pasar muuucho hambre.

Pero, ¿te digo un secreto? Las dietas restrictivas no funcionan. Es probable que te lo hayan dicho muchas veces y te lo sigas sin creer; pero el cuerpo sin energía (en este caso comida) no funciona.

Te dejo algunas consecuencias a continuación para explicarte esto:

CONSECUENCIAS FÍSICAS
Disminuyen el metabolismo: Cuando reducimos nuestra ingesta de alimentos e ignoramos las señales de hambre, nuestro cuerpo empieza funcionar en “modo de ahorro de energía” por lo que se reduce el metabolismo (es decir, gasto de energía). En el momento en el que la persona quite las restricciones alimentarias y vuelva a comer como antes, inmediatamente ganará peso porque su cuerpo ha aprendido a economizar la energía, no a gastarla.

Aumentan tu apetito constantemente: Si no tienes alimentos que ingresar te quedas sin energía y te puedes sentir privado y agotado, por lo que serán normales la aparición de antojos.

Déficit de vitaminas y minerales, que son esenciales para un correcto funcionamiento del cuerpo. El resultado puede dar lugar a anemias, mayor riesgo de fracturas, cefaleas, dolores intestinales y vértigos, entre otras patologías.

CONSECUENCIAS EMOCIONALES
Van a destrozar nuestra autoestima y a mermar la confianza en nosotros mismos. Con una dieta restrictiva, hay una alta tasa de abandono, lo que afectará psicológicamente: “no soy capaz de hacer nada”, “la vida sana no es para mí”…y a la larga acabará llegando la autoculpa y posterior “me da igual todo” = abandono de dieta = efeto rebote.

Están basadas en una fórmula única para todos. ¿Qué pasa con esto? Pues que el alimento que le funciona a una persona puede ser veneno para otra, no están diseñadas considerando a cada individuo y no funcionan para todos. Yo creo y practico en consulta la nutrición integrativa aplicado a cada individuo. Cada plan nutricional que recomiendo es personalizado, porque desde mi punto de vista, no hay otra manera. La alimentación saludable es bioindividual y bajo el principio de que una solución única no sirve a nadie.

Nunca llegamos a indagar en nosotros mismo y a ir a la raíz emocional que no está llevando a este tipo de dietas. De esta forma será muy difícil perder peso, estar bien y con energía. Como ya comentaba antes, el cuerpo necesita “combustible” bueno para funcionar y sentirse en equilibrio. Por eso, antes de realizar cualquier cambio de hábitos o proceso para bajar de peso, debemos analizar las conexiones emocionales con la comida.

Forzar al cuerpo en una forma particular de comer que no se siente natural y que no te satisface física o emocionalmente no sólo aumenta el stress mental sino que el stress físico.

Te escucho y acompaño en caso de necesitarlo.

¡Feliz semana!

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