El cuerpo, reflejo de nuestros pensamientos

El poder de la mente. ¿Cómo se convierten los pensamientos en enfermedades?

Recuerdo hace años, al indagar más en este mundo, cuando empecé a ser más consciente de lo que le pasaba a mi cuerpo. Me di cuenta de que, durante mucho tiempo, mi cuerpo me estaba hablando, a veces incluso gritando, pero yo ni le hacía caso ni sabía qué le pasaba. Vivía completamente desconectada de mi cuerpo.

Me costó mucho aceptar que era yo la que me causaba a mí misma toda la sintomatología que sufría, pero no porque no estuviera dispuesta a entender que mi dolor era psicosomático, sino más bien porque en todo ese tiempo, nadie me llegó a explicar nada de esto, y la solución parecía siempre ser “pastilla para el body”. Fue a raíz de ahí, cuando empezó mi pasión por este mundo, y cuando me negué a creer que la enfermedad está causada exclusivamente por agentes externos, alejada de una mirada más integrativa…más holística. Ya platón dijo: “El tratamiento de una parte del cuerpo no debería ser tratado sin un tratamiento del cuerpo entero”.

 

Conexión cuerpo-mente

La mente y el cuerpo están directamente relacionados y la influencia que tienen el uno sobre el otro es brutal.

Algunos estudios afirman que alrededor del 50% de las enfermedades tiene origen emocional. Otras investigaciones aseguran que puede estar por encima del 80%, pues el mismo estrés generado de tales pensamientos, es el responsable de alrededor de medio centenar de patologías.

El cuerpo se manifiesta a través de las enfermedades. Cada dolor es un llamado de atención del cuerpo porque algo anda mal. Cuando empieza a dolernos algo, o surge alguna enfermedad, el cuerpo nos está avisando. Nuestra mente está interpretando una situación, quizás relacionada de manera íntima con nuestras emociones. Antes de que esto siga evolucionando, necesitamos parar y analizar qué está pasando, cómo nos estamos sintiendo y en qué medida nos está afectando.

 

“Toda enfermedad no es más que la manifestación física de un malestar, de un trastorno debido a una condición mental que altera el equilibrio del cuerpo”

-Dr. Edward Bach-

Esta relación cuerpo-mente, se refleja en cómo las actitudes conflictivas, los temores, miedos o los sentimientos reprimidos, tienen la capacidad de alterar el organismo y su funcionamiento.

Siempre hay una carga emocional en las enfermedades. Dependiendo de qué tan grande esta sea, y de cuánto tiempo lo hayamos llevado arrastrando, tendrá un efecto más fuerte u otro.

 

El poder de los pensamientos

¿Te has parado a pensar cómo te hablas a ti mismo? ¿Qué pensamientos o emociones tienes sobre ti, sobre tu capacidad, sobre tu futuro/pasado…? Sin darnos cuenta, vamos acumulando a lo largo de toda nuestra vida, creencias y patrones limitantes que se transforman normalmente en pensamientos o emociones negativas hacia nuestro ser. Lo tenemos tan aferrado y normalizado, que vamos con el piloto automático en modo “on”, culpabilizando al exterior, lo que muchas veces está en nuestras manos.

La mente equivale a todo lo que pensamos. Cada pensamiento que pasa por nuestra cabeza influye en nuestra vida y cuerpo, en nuestra realidad. Cuando mantenemos un pensamiento negativo en la cabeza durante un minuto, el sistema inmunitario queda durante aproximadamente cinco horas en una situación delicada por lo que, si estos pensamientos o emociones negativas se mantienen en el tiempo, estaremos más predispuestos a contraer enfermedades por la debilidad del sistema inmunitario que nos protege.

Pero, solamente pensar en positivo, en lo que a nuestro parecer es “bueno”, no es suficiente, ya que supone emitir juicios propios desde el ego y creer que lo que se desea se va a cumplir sin más. Para cambiar esa forma de pensar o interpretar nuestra realidad, debemos ir a lo más profundo de nuestras emociones. Al maravilloso mundo del autoconocimiento.

Solo cuando empezamos a indagar en nuestros sentimientos, en cómo pensamos y reaccionamos ante las situaciones, y a ser conscientes de que solo nosotros podemos cambiar nuestra realidad, es cuando podremos empezar a curarnos y a ser realmente libres.

Una enfermedad puede reflejar que nuestra mente está haciendo algo que no queremos, o incluso no haber entendido algunas experiencias que nos han provocado dolor, insatisfacción o ira y que han quedado guardadas bajo llave, pero que inconscientemente seguimos dándole vueltas en nuestra cabeza. Estas experiencias se quedan guardadas en nosotros y poco a poco se van reflejando en nuestro cuerpo.

Ejemplos de dolencias y emociones asociadas

Aunque hay muchísimos manifestaciones asociados a emociones, pensamientos, personalidades…dejo a continuación, algunas ejemplos de dolor físico y su correspondiente relación emocional:

  • Los dolores en hombros y espalda están relacionados con las cargas emocionales como la culpa y la vergüenza. En estos casos puede existir una comorbilidad con alguna condición de la piel como el síndrome de Addison o el vitíligo.
  • El dolor en el pecho se relaciona con emociones de tristeza, angustia, temor y aflicción.
  • Los dolores en las manos y muñecas están relacionados al aislamiento en donde predominan emociones de tristeza, miedo, resentimiento, incertidumbre y cautela.
  • Los dolores en el cuello están relacionados a la falta de perdón que frecuentemente se presentan de manera recurrente a algún tipo de alergia. También están asociados a los problemas en la expresión emocional.
  • Los dolores de cabeza están relacionados a un estrés crónico o elevado que puede surgir como respuesta de adaptación a la angustia, desesperación o miedo.

 

Comprender nuestras propias emociones y su implicación fisiológica, nos va a permitir que seamos capaces de escucharnos, de sentir y expresar, sin devaluar todo lo que sentimos. El autoconocimiento y el darnos el espacio para estar con nosotros mismos y atender nuestras emociones, serviría de mucho como método preventivo para muchas enfermedades.


Descargo de responsabilidad: Este post es meramente informativo. No tiene la intención de proporcionar consejos médicos, diagnóstico o tratamiento. En caso de presentar síntomas que puedan estar relacionados con algún problema de salud, debes acudir al médico para realizar las pruebas pertinentes.


Referencias:

  • Vilanova i Pujó, J. M. (2013). Diccionario de biodecodificación.
  • Debbie Shapiro (2010). La conexión cuerpo mente.
  • Louise L. Hay (1984). Tú puedes sanar tu vida.
  • Suzanne O ‘Sullivan (2016). Todo está en tu cabeza. 

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